El siglo XXI es sinónimo de transformación. La crisis económica y la disrupción digital han convertido nuestro panorama, y los despachos profesionales no son ajenos a esta revolución.

La tecnología evoluciona hacia el trabajo en la nube mientras que apuestas como el Big Data o la inteligencia artificial están cada vez más presentes. Además, vivimos en una vorágine de comunicación constante que ha cambiado incluso las relaciones con la administración, ahora telemáticas. De esa administración de la que parte un marco regulatorio cada vez más complejo que pretende administrar un mercado cada vez más atomizado y sobredimensionado. Cada vez hay más competencia y exigencia de productividad por lo que se busca una mayor diferenciación.

Toda esta confluencia de factores da lugar a que el rol del cliente sea notablemente distinto. Ahora hay una menor fidelidad y más cambios en la demanda. Los nuevos canales de comunicación y la experiencia digital facilitan los entornos colaborativos, pero también nos llevan a una exigencia y una petición de valor añadido mayor. También existe la necesidad de una conexión continua.

Ante una situación como esta los despachos se enfrentan al reto de ser cada vez más competitivos y eficientes. La transformación ya no es una opción, es una obligación.  Para eso tendrán dos claves: el uso de la tecnología y el trabajo en equipo con el cliente.

 


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Un entorno colaborativo asesor-pyme, como el que permite a3asesor, será la solución ante el exigente volumen de información que manejamos, y constituirá una oportunidad para mejorar la gestión de las pymes que apuestan por el control del propio negocio y la optimización del tiempo manteniendo los máximos niveles de seguridad que permiten trabajar en la nube.

De esta manera ambos pueden agilizar gestiones, automatizarlas y mejorar su eficiencia y productividad, además de mantener un flujo de comunicación siempre disponible

 

La transformación y sus etapas

Creer que la transformación para ser un despacho 4.0 vendrá sólo por el lado de la tecnología es abordar el cambio de forma incompleta. Nos quedaríamos sin algunos ingredientes para que la receta nos diera el resultado que esperamos. También debemos contar a las personas y a los procesos.

Si tenemos estos tres factores en cuenta podremos hacernos las preguntas adecuadas que den lugar a un entorno colaborativo. Cuestionarnos en qué tareas invertimos más recursos, cuáles de esas tareas podemos automatizar, saber si funcionamos de forma colaborativa con nuestros clientes, si dedicamos el tiempo a tareas estratégicas o funcionales, cómo podríamos hacer crecer la empresa, qué herramientas se han quedado desfasadas. Este análisis de nuestra realidad será el primer paso de la transformación.

 

Beneficios del cambio

La configuración del despacho hacia un entorno 4.0, al que llegamos gracias a herramientas como a3asesor, proporciona una serie de beneficios de suma importancia en el día a día y que darán lugar a nuevos modelos de negocio y nuevos tipos de relación con el cliente. Estas son las ventajas de un trabajo colaborativo:

Segmentación: Gracias a las nuevas herramientas podremos prestar servicios que resulten más acordes a las características de cada cliente. Daremos servicios más personalizados.

Integración: Al tener espacios comunes donde compartir datos, se mecanizarán procesos y mejoraremos en eficiencia y ganaremos tiempo que realmente poder dedicar a tareas clave.

Consultoría: Ese tiempo que recuperamos lo podemos emplear en ofrecer servicios de verdadero valor añadido al cliente.

Mejora constante: Esta fórmula de trabajo nos permite una evolución sin pausa y la posibilidad de trabajar con procesos agile. Así seremos más competitivos optimizando nuestro trabajo y conseguiremos adaptarnos mejor al mercado.

Seguridad: Tendremos un mayor control sobre los datos y su trazabilidad.

 


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Con estos cambios, desde el despacho conseguiremos los trabajos recurrentes, daremos un valor añadido a nuestro servicio con el cliente y haremos de nuestra propuesta algo más rentable y competitivo. Además, al tener una tecnología más fiable, seremos más seguros, rápidos y tendremos una conexión con la administración más directa.

Estos beneficios se traducen también en rendimientos para el cliente. El proceso de trabajo de un entorno colaborativo dará lugar una mayor autonomía en la gestión de información por su parte y además gozará de una mayor transparencia y confianza. Todo eso, unido al incremento de seguridad, se traduce en una sensación mayor de control y tranquilidad.

 

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