Los contratos inteligentes o smart contracts –elaborados con tecnología blockchain– son una de las novedades tecnológicas más prometedoras. ¿Sabes cómo empezaremos a utilizarlas en nuestro día a día, o de qué modo podrás sacarles provecho? 

El Blockchain funciona como un pequeño programa de ordenador con el que es posible automatizar, verificar y ejecutar determinados efectos de un contrato clásico. Se trata de un sistema de organización de datos que permite certificar el contenido de registros de operaciones (bloques) de manera segura e inmodificable mediante un código informático y cuyo mantenimiento no depende de ninguna autoridad central. Sus aplicaciones son múltiples y la tecnología ya se usa en procesos de compraventa de bienes; prestaciones de servicios financieros; aseguradoras; compañías de alquileres de vehículos y de inmuebles vacacionales, o, incluso, en procesos de compraventa de bienes inmuebles.

Entre los principales beneficios, destacan el incremento de la seguridad y la protección del contenido del contrato, la fijación de sus efectos o la trazabilidad del cumplimiento.

Por todo lo anterior, parece ser sólo una cuestión de tiempo que el smart contract se normalice como una parte fundamental en la estructura de relación y gestión de la empresa. Sin embargo, a día de hoy, el smart contract necesita desarrollarse en el marco de un contrato tradicional, porque el código informático, en sí mismo, no puede considerarse un instrumento legal válido para regular contractualmente la relación entre las partes.

 

Puntos legales clave para elaborar un smart contract

Desde el punto de vista jurídico, estos son los elementos clave a tener en cuenta a la hora de diseñar un contrato inteligente:

1. Definición del objeto:

Hay que tener en cuenta dos cuestiones cruciales:
a. Que las condiciones necesarias para que el objeto sea válido, tales como que sea posible y lícito, se reflejen adecuadamente en el código usado para su codificación informática.
b. Cómo van a programarse las acciones que se lleven a cabo para dar cumplimiento a las obligaciones que se derivan del objeto, ya que los efectos sobre las partes se darán de manera automatizada en cada una de las situaciones.

2. Expresión del consentimiento:

Las partes deben ser conscientes que están prestando su consentimiento no tan solo a las cláusulas contractuales que están revisando y que probablemente entienden, sino también a la inclusión de los efectos automatizados sobre sus activos digitales o físicos.

3. Condiciones de la contratación a distancia:

Parece razonable que lo más habitual en este tipo de contratos sea su celebración a distancia, teniendo en cuenta las prestaciones para las que están concebidos.

4. Conocimiento de los fundamentos lógicos por los que se desarrolla el lenguaje del contrato inteligente

Aunque la programación de estos contenidos no es difícil para un ingeniero informático, su comprensión (por no hablar de su codificación) tiene una curva de aprendizaje bastante pronunciada para un jurista. Familiarizarse con los lenguajes usados para su codificación es fundamental para saber interpretar el contenido.

5. Uso de criptomonedas:

El uso de criptomonedas es necesario para la automatización de los efectos del contrato inteligente. El uso de monedas de curso legal como las entendemos en sentido clásico añade un elemento de verificación por parte de las entidades financieras que desconecta el pago de la automatización de la ejecución de los efectos.

6. Sustitución del paradigma tradicional:

Transferir el control sobre el desarrollo y cumplimiento de un contrato a un entorno informático que ejecutará decisiones con consecuencias económicas sin necesidad de contar con supervisión humana no va a ser fácil, ya que implica romper las dinámicas tradicionales instaladas en las empresas. El know-how requerido para una gestión adecuada del cambio de paradigma requerirá de unos plazos de adaptación que aún no podemos valorar adecuadamente.

A pesar de los incontables beneficios de los contratos inteligentes, actualmente, su uso se ve, de momento, muy limitado a experiencias piloto, que, difícilmente, acaban llegando al consumidor. La principal barrera –aunque no la única– para su implementación es la escasa utilización de las criptomonedas en el tráfico económico regular. También, la desconfianza a someter relaciones económicas a la ejecución automatizada y la ausencia de juristas con formación suficiente para identificar e interpretar los lenguajes de programación requeridos.

Es necesario superar todas estas limitaciones para que la implementación de los contratos inteligentes sea efectiva.

 Sobre Font Advocats: www.fontadvocats.com
Font Advocats es un despacho de abogados especializado en Derecho Digital y Tecnológico, fundado en 2012, que se dirige, principalmente, a entidades, de ámbito nacional e internacional, que operan en el entorno digital o bien se encuentran en un proceso de transformación digital.

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