El preacuerdo al que han llegado Gobierno y sindicatos deja entrever los primeros esbozos de lo que, de facto, se convertirá en la nueva contrarreforma laboral, que anulará a la realizada en 2012.

Repasamos los 7 puntos clave de una contrarreforma que, previsiblemente, llegará en breve:

1. Jornada Laboral. Cuatro serán los artículos del Estatuto de los Trabajadores objeto de modificación, tras el acuerdo al que han llegado el Ministerio de Trabajo y los sindicatos. En concreto, se trata de los artículos 4, 12, 34 y 35. A ello, se sumaría la Ley de Infracciones y Sanciones en el Orden Social. La ley recoge de manera explícita que "será de obligación de la empresa registrar la jornada de cada trabajador. Este registro de jornada será diario y deberá incluir el horario concreto de entrada y salida".  Por otro lado, los asalariados deben recibir información sobre las horas trabajadas y extraordinarias. Una premisa difícil de desarrollar por parte de algunas empresas, para las cuales el Ministerio establecerá algunas excepciones.

2. Subsidio. Otra de las medidas que recoge el borrador afecta directamente a los parados mayores de 52 años, que lo recuperarán. Se rebajan las condiciones para su cobro, y se elimina la tasa límite del 15% de paro para poder realizar contratos de formación. Por otro lado, hay un punto trascendental en el citado borrador, y en el que ambas partes -Gobierno y sindicatos- están de acuerdo: los convenios colectivos podrán articular la jubilación forzosa a la edad legal de retiro.

 3. Contrato de emprendedores. Existe un compromiso tácito sobre la mesa: la derogación del contrato que contempla despido libre y sin indemnización durante el transcurso de un año de prueba para empresas de menos de 50 trabajadores.

4. Supremacía del convenio sectorial. Uno de los puntos más controvertidos de la contrarreforma laboral reside en la supremacía del convenio sectorial. En la práctica, esto significaría para el trabajador la recuperación de la prioridad aplicativa del convenio de sector sobre los convenios de empresa. Desde el Gobierno se señala que, de este modo, se impediría la aplicación de un convenio de empresa que recogiera condiciones laborales de peor calado que las establecidas por su propio convenio sectorial.

5. Prórroga de los convenios.   Se restablecerán de modo inmediato los convenios colectivos, manteniendo su vigencia durante un tiempo ilimitado, hasta que no se llegue a un nuevo acuerdo. Este efecto es conocido como “Ultraactividad” de los convenios y, en la reforma laboral de 2012, su actividad duraba un año: si transcurrido ese tiempo, no se llegaba a un acuerdo, los trabajadores de la empresa pasaban a tener como referencia el convenio de ámbito superior o, en su defecto, el Estatuto de los Trabajadores.

6. Subcontratación. Este punto afecta de manera muy directa a los trabajadores de empresa subcontratadas, ya que regula, de facto, la externalización de actividades o servicios por parte de entidades.  Para ello, la primera modificación a realizar estaría relacionada con el artículo 42 del Estatuto de los Trabajadores, es decir, aquel que establece la actividad central de la empresa. El cambio establecería que los trabajadores de la empresa subcontratada para realizar un servicio pasarían a disponer de las mismas condiciones laborales -entre ellas, el salario- que los de la empresa contratante o principal.

En el supuesto de que la actividad subcontratada no formase parte esencial de la actividad de la empresa principal, los trabajadores de la empresa subcontratada estarían sujetos a su propio convenio sectorial, es decir, aquel que rige su actividad profesional.

La reforma planteada por el Ministerio de Trabajo prohíbe a las empresas contratistas o subcontratistas realizar empleos temporales para cumplir el servicio, una vez iniciado, porque se supone que “ya tenían la estructura organizativa y la plantilla adecuada al optar al encargo”. Trabajo considera que “tener que contratar trabajadores temporales ad hoc [para cumplir el contrato] sería precisamente indicio de la inadecuación de la estructura [de la empresa] para actuar como contratista”. 

7. Jubilación parcial. Por último, uno de los aspectos que se han puesto encima de la mesa, y, según los sindicatos deberían incluirse como punto estratégico de la contrarreforma laboral, es la ampliación a todos los sectores económicos de la jubilación parcial y de contrato de relevo más óptimo que los aprobados para la industria.

Ultraactividad, subcontratación y negociación son las tres patas sobre las que se articula una contrarreforma laboral que se ha convertido en una de las grandes asignaturas pendientes para el futuro a medio, y largo plazo.

 

Compartir en redes sociales Facebook Twitter Linkedin
Comentarios